Reflexiones de los resultados del año 2020

Escrito por: Carlos A. Mariscal (Director General de ADVICE)


Si eres empresario y tu empresa está en operación, no eres afortunado eres un gran administrador. Sin duda una cantidad innumerable de empresas tuvieron que cerrar operaciones porque no pudieron superar los enormes retos que el año pasado presentó en prácticamente cualquier industria.


Como es posible superar la contracción económica provocada por el paro de actividades empresariales de sectores industriales fundamentales, pero no esenciales. Por una parte, ese paro redujo la demanda de insumos y servicios, y por otra el desabasto de cadenas productivas completas que hoy aún tienen repercusiones. Especialmente porque esta contracción no fue una situación de carácter nacional, se dio simultáneamente en todo el mundo.


Excepto contadas excepciones, seguramente tu empresa no vendió lo mismo que el año anterior, mucho menos lo que en tus objetivos tenias planeado. Sin embargo, las inversiones en activos, recursos humanos y materiales necesarios para impulsar tu crecimiento ya estaban en la mesa. La dinámica de todas las empresas es la misma, es necesario invertir para crecer, sólo aquellos que no pensaban crecer no invirtieron para lograrlo en el 2020. Las empresas no operan con excedentes de efectivo en caja o bancos, de hecho, el exceso de efectivo es una señal de una pobre administración. Las administraciones exitosas tienen más proyectos que efectivo.


Si tu empresa no tenia excedentes de efectivo para hacer frente a la contracción de ventas mientras se mantuvieron los compromisos de nómina, rentas, servicios, materiales y por supuesto impuestos, no se que hiciste para salir adelante, pero sin duda es una maniobra de negocios que merece un gran aplauso.


Quizás no hubo utilidades, no habrá reparto, ni hiciste grandes inversiones, pero debes celebrar haber mantenido la fuente de trabajo de tus empleados, de muchos de tus proveedores, de cientos de trabajos directos e indirectos que tus actividades requieren o simplemente que tus propios empleados y sus familias demandan. También reconoce que pagaste impuestos directos y todos aquellos indirectos que pagan tus proveedores y empleados pero que provienen de tu operación y que mantienen proyectos sociales importantes.


Reconoce sin duda a quien te ayudo a lograrlo porque seguramente hay varios, pero sin duda tú mismo mereces una fuerte felicitación. Este año quizás tu esfuerzo no fue para ti, fue para muchos otros, para que muchos tengan frente a sí la oportunidad de hacer lo que tú has hecho, trabajar.


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