El valor de las certificaciones en una PYME

Escrito por: Carlos A. Mariscal Nava (Director General de ADVICE)

Existen una cantidad importante de certificaciones a las que cualquier empresa puede aspirar dependiendo de la industria que se desarrolle. Curiosamente las industrias más modernas suelen ser donde más existen, por ejemplo, en tecnología de información. Pero aún en las industrias más tradicionales existen una variedad importante de certificaciones posibles que van desde la más típica de calidad como ISO9001 hasta las de responsabilidad social, de riesgo laboral, N35, ecológicas, de seguridad personal, seguridad empresarial, atractividad laboral y unas cuantas más que seguro se me escapan.


La pregunta que tienen los empresarios es si realmente son útiles. Todos hemos oído de empresas que aún con certificaciones y habiendo ganado premios internacionales por su desempeño en ellas, terminan en banca rota.


Lamentablemente creo que se confunde el propósito de la certificación, en la mayoría de los casos no tienen otro propósito empresarial que el de contribuir a la imagen de la empresa. Dando confianza al mercado, clientes, proveedores, gobierno o bancos, sobre la capacidad de la empresa para gestionar el tema en cuestión de la certificación.


He visto algunas empresas, por ejemplo, gestionar de manera impresionante el tema de calidad sin estar certificados y cuando buscan la certificación, el proceso les toma verdaderamente sólo semanas otras necesitan años para certificarse pues en realidad no entienden los procesos de gestión.


Sin duda los certificados son una herramienta de marketing, pero si los usamos con inteligencia pueden convertirse también en una herramienta de desarrollo de nuestra capacidad de gestión para mejorar nuestros resultados. Si en realidad queremos controlar la calidad, o el impacto ambiental, o el riesgo de trabajo para tener en esas variables el mejor resultado posible, las certificaciones ofrecen una fuente de inmensa de conocimiento sobre las mejores prácticas para obtener los resultados.


Si hacemos del proceso de certificación el camino para obtener mejores prácticas adoptando como premisa sólo aquellas que nos convencen y tienen impacto en nuestros resultados, nos encontraremos implementando el mejor sistema de gestión para nuestra empresa, aquel que genera los mejores resultados de la manera más efectiva, reduciendo el gasto y maximizando los beneficios. Existe la tentación de hacer todo lo que la norma dice, pero si esto no genera valor difícilmente lo seguiremos haciendo y comprometerá todo lo valioso que si hacemos.


Estoy seguro de que, al hacerlo de esta manera, la certificación será sólo un reconocimiento a nuestra capacidad de gestión y capacidad de obtener los resultados que queremos. Así sí valdrá la pena el gasto y el esfuerzo que esto significa.

43 vistas0 comentarios